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Apología de las librerías. Por Paco Pons

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El sábado 8 de septiembre, en HERALDO DE ARAGÓN, y bajo el título «Apología de las librerías», Paco Pons, presidente de la Asociación de Librerías de Zaragoza, firmaba el siguiente texto: Don Miguel de Unamuno creyó que no se podía callar, cuando en Salamanca escuchó unas frases fuera de sentido y de lugar sobre la cultura y la intelectualidad. Su respuesta le costó incomprensiones y disgustos, pero el tiempo le puso en su lugar… Estoy leyendo estos días en el HERALDO algunas afirmaciones en las que se simplifica de forma crítica y negativa una definición de lo que son las librerías y para lo que sirven en nuestro tiempo. Sabemos que simplificar algo complejo en una afirmación rotunda es otra forma de equivocarse. Me duele el leer la definición de las librerías como “un comercio intermediario que encarece el precio final de los libros de texto” y creo que se quedan cortas las personas que así las definen. A lo largo de la Historia las librerías han sido mucho más que eso, desde los bibliópolas de la Roma Clásica, en cuyos establecimientos se copiaban los clásicos y se intrigaba contra los tiranos. Ya en la Edad Moderna – a partir del siglo XVI – se cinceló el modelo de librería actual, aunque con la evolución propia de la tecnología y de la cualificación profesional. Las librerías han defendido la libertad de pensamiento y algunos libreros han pagado caro tener esa osadía, en contra de las intolerancias de todo tipo e ideologías. En el siglo XXI, las librerías son unos establecimientos en los que se cometen errores, sin duda alguna. Algunas librerías – no todas se dedican a los libros de texto – hacen esperar a sus clientes durante unas semanas del año, porque están desbordadas por una concentración de la demanda de los libros de texto. Son muchos alumnos, de varios centros diferentes y en distintos niveles de estudios. Sus precios pueden ser superiores a una compra directa a las editoriales por parte de las asociaciones de padres y madres de los colegios. Nadie lo duda, tal y como sucede en cualquier otro servicio en el que el consumidor pueda comprar directamente al productor o al fabricante… Pero las librerías sirven de punto de encuentro de muchos lectores con las novedades, a lo largo del año y durante esos once meses no hay que guardar fila para ser atendido por personas que – en su mayoría – disfrutan con su trabajo de orientar y asesorar a esos afortunados que han adquirido el hábito de la lectura. En algún lugar he leído que las librerías son lugares en los que uno se encuentra con personas agradables, además de encontrarse con los autores y con sus libros. Quiero pedir a quienes se sientan mal atendidos – por cualquier motivo – en alguna librería durante los inicios del curso escolar, al adquirir los libros de texto que disculpen esos molestias y que vean las librerías como algo más que el lugar en el que se compran los libros de texto. Créanme, las librerías – y lo que en ellas se encuentra – podría ayudarles a ser casi felices en estos tiempos revueltos. Las librerías no encarecen los precios de venta de los libros, que son fijados por las editoriales. Hacen un descuento a los consumidores dentro del margen comercial que reciben, si bien han de obtener un beneficio que les permita atender sus gastos generales – salarios, impuestos…etc. – y conseguir ese deseo tan razonable que es el de ganarse el sustento con el trabajo que una realiza. Muchas gracias a quienes creen en la conveniencia de que existan muchas y buenas librerías en una sociedad plural, en la que todos tienen derecho a opinar, incluso con su crítica simplificadora de lo que son y de lo que hacen las librerías en nuestra sociedad. Paco Pons Librero

La asociación

La Asociación de Librerías de Zaragoza se constituyó en el año 1978 y es una entidad asociativa y profesional de las empresas del comercio de libro en el ámbito de la ciudad y provincia de Zaragoza. Su finalidad es la de representar, promocionar y defender los intereses de las empresas de librería asociadas, al amparo de lo establecido en las leyes vigentes del libro y del comercio.

#ApoyaATuLibrería

        

 

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